HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN EN LA EDAD ANTIGUA 

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Educación en Esparta
En los varones
Al nacer se observa físicamente al bebé. Se sacrifica en caso de no ser robusto.
Hasta los 7 años: Era educado por la madre
A partir de los 7: Pasa a estar en la educación publica que eran escuelas militares obligatorio para todos . En donde los contenidos eran:
Ø Cultura física
Ø Cultura musical
A los 12 años: Comienzan a llevar la vestimenta de varón
Entre los 18 y 20 años: Se agrupan en kruptoi que eran equipos de vigilancia que servían a la ciudad.
20-30 años: Entraban a las academias militares
30 años: Se consideraba un ciudadano completo

Educación en Atenas
Imperio Romano
Homero: El mundo homérico es un mundo cultivado. El ideal de la educación para él era más bien caballeresco.
Sofistas como fenómenos pedagógico: Superan la enseñanza “secundaria”, se inician periodos antropológicos de la filosofía y hay una importancia de la actividad pedagógica.
Sócrates: Su método era el de mayéutica en donde se buscaba dar a luz el conocimiento. El fin, de esta manera, era obtener conocimientos universalmente validos siendo el criterio de la verdad el antropologismo general.
Isócrates: Tiene interés por la retórica, funda la educación literaria.
Platón: Propone que la educación es autoactividad y que no debe dividirse según las clases sociales, de esta forma crea la Academia.
Aristóteles: Propone la educación integral que debe ser gradual y progresiva
¿Que significa Paideia y Humanitas?
Paideia: Vocablo para aludir al fenómeno de la educación humana basada en el cultivo del cuerpo (gimnástika) y del alma (músika). Técnica que prepara al niño para convertirlo en hombre. También significa cultura en sentido perfectivo.

Humanitas: Enseñanza de tipo general, humanística, basada en una cultura ajena superior, que sirve de inspiración. En esta educación aun conservan algunas de las virtudes de la antigua educación romana, pero predomina un espíritu mas liberal, aunque dentro siempre de la estructura del Estado.
Bibliografía
Larroyo, F. “Historia General de la Pedagogía”. 1964. Editorial Porrúa. México
Luzuriaga, L. “Historia de la Educacion y de la Pedagogia”. 1951. Editorial Losada. Argentina
Apuntes de la cátedra
Educación en Grecia y Roma Antigua
Fenomeno de la educación como “Paideia” y “Humanitas”
¿Como estudiamos la Educación Romana?
En relación con la historia de la cultura, se puede dividir la historia de la educación romana en los siguientes tres grandes periodos:
I. La educación de la época heroica-patricia, desde el siglo V hasta el III aC.
II. La educación de la época de influencia helénica, desde el siglo III al I aC
III. La educación de la época imperial, desde el siglo I aC al V dC

“La educación del espartano no es ya la de un caballero, sino la de un soldado”
H.I. Marrou
La educación espartana ha quedado como modelo de severidad y dureza, pero al mismo tiempo que militar, también era deportiva y musical
Hasta los seis años: La educación se desarrolla en el seno familiar con juegos.
A los 7 años: El ayo debía protegerlo de los peligros de la calle e inculca buenos modales al niño. El niño concurre a la palestra (gimnasio) y a la didaskaleia (escuela) escoltado por el sirviente.
A los 13 años: Finaliza la escuela elemental.
A los 15 años: El joven ya frecuentaba el gimnasio, aquí continuaba el cultivo de su cuerpo. Con el tiempo se implemento además la ejecución de obras musicales, declamación de poemas, discursos, conferencias.
A los 18 años: El joven pasaba a formar parte de los efebos. La efebia era la escuela de la guerra.
Ideal educacional: Formación completa del hombre a partir de la educación física y la música por igual.
La Kalokagathia: La educación en Atenas experimenta cambios importantes tras las Guerras Persicas. Afecta a la organización como a los fines de la enseñanza.
La mas antigua educación ateniense puso su meta en la habilidad deportiva y en la formación moral del ciudadano. El nuevo contenido de la educación es el ideal de la Kalokagathia. No basta poseer un cuerpo bello y llevar una conducta moral para llegar a la Kalokagathia; para ello se requiere además alcanzar la sabiduría.

Artífices de la
Paideia Griega
Grecia Antigua
Educación Primitiva
Se basaba en una educación domestica donde la familia era principal institución. El padre ejercía la máxima autoridad pero la madre era quien cuidaba a los hijos en la primera infancia. A los siete años, el niño pasaba de manos de las mujeres a las del padre. Los niños acompañaban a sus padres a los tribunales y aun a las sesiones del Senado, iniciándose así en todos los aspecto de la vida civil. A los 16/17 años, el muchacho abandonaba la toga pretexta para adoptar la toga viril.
Era una educación eminentemente moral, mas que intelectual. En cuanto al contenido, tenia un doble aspecto. De una parte, la educación física, con carácter premilitar más que deportivo y de otro la educación jurídico-moral. Al mismo tiempo aprendía prácticamente lo que necesitaba el terrateniente, como la agricultura y el cálculo. Era en suma una educación por la acción, para la vida.
Educación romana bajo
la influencia griega
Ludus magister/ludus litterarius: Aproximación a lo que conocemos como escuela primaria. Contenido: Lectura y escritura.
Gramamaticus: A los 11/12 años se ingresaba. Contenidos: Estudio teórico de la lengua correcta y explicación de los poetas clásicos.
Rhetor: Escuela de retórica. Especie de escuela de derecho que se inspiraba en la filosofía y retórica griega.
Educación romana en la época del Imperio
La educación romana deja de ser un asunto particular para pasar a ser una educación publica.
Se crean escuelas municipales en las que el Estado interviene.
La organización de la enseñanza en la época imperial siguió parecida en sus tres niveles pero con un nuevo sentido imperial, de absorción y nacionalización de los países conquistados
Quintiliano
Es el más importante de los pedagogos romanos. Propone de que hay tres factores en la educación:
Natura
Instrucción
Práctica
Su obra “La educación del orador” estuvo destinada a servir para la educación de su propio hijo. En ella, recogió sus experiencias.
Le da valor a la escuela frente a la educación doméstica.

 

EDUCACIÓN EL LA EDAD ANTIGUA 

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La Alta Edad Media comprende del siglo V al XI, desde las invasiones
germanas hasta el incio de las cruzadas. Como recordarás, Roma cayó en
manos de tribus germánicas. Estas tribus no se detuvieron con el asedio a
Roma, sino que continuaron invadiendo y saqueando todos los poblados y
enclaves romanos y de otras culturas e toda Europa. Las tribus germánicas
no eran homogéneas, habían muchas tribus con diferencias étnicas y
variantes dialécticas, aunque todas ellas coincidían en el mismo tronco
ligüístico, por eso se les conoce como germánicas. Entre las tribus
germánicas estaban los alamanes, teutones, anglos, sajones, francos,
godos, suevos, vándalos, etcétera. En un principio, estos grupos germanos
habitaban la región actual de Ucrania, pero fueron expulsados por los hunos
de Asia Central, quienes debido a un cambio climático, abandonaron sus
tierras e invadieron las de los germanos. En consecuencia, las tribus
germánicas hicieron lo propio con las tierras romanas de Europa, las cuales
estaban ya, en plena decadencia.
En un principio, los germanos utilizaron la fuerza, de ahí el nombre de
“invasiones bárbaras”, pero posteriormente, éstos asumieron la religión
cristiana y procuraron continuar en la medida de lo posible el legado romano.
De hecho, muchos líderes germanos se casaron con romanas para legitimar
sus cargos. De todas las regiones europeas, fue en el actual territorio de
Francia, donde surgió el primer gran reino medieval. El rey Clodoveo,
germano perteneciente a la rama de los francos, conquistó las Galias (actual
territorio francés) en los siglo V – VI. Tras su muerte, el reino se repartió a
sus tres hijos, quienes pelearon entre sí por el control absoluto. Finalmente,
Pipino el Breve, uno de los hijos de Clodoveo, logró conquistar la Corona. A
diferencia de sus hermanos, Pipino explotó el poder que todavía ejercía la
antigua gloria de Roma. Como los germanos se convirtieron al cristianismo,
también respetaban las instituciones eclesiásticas, que mantuvieron su cede
en Roma. En ese sentido, la Iglesia, y sobre todo su cabeza, es decir, el
Papa, eran muy importantes para legitimar a cualquier rey germano. Si los
reyes germanos desconocían al Papa, eran considerados fuera de la gracia
de Dios, mientras que si eran aceptados por éste, entonces eran, elegidos
por Dios. Fue así como Pipino el Breve, en alianza con el Papa se convirtió
en el nuevo rey de los Francos. En el futuro, el Papa designaría a todos los
reyes medievales.
Para el año 800, apenas iniciado el siglo IX, Carlomagno, hijo de
Pipino el Breve, heredó el trono de su padre. Carlomagno inició una serie de
existosas campañas de conquista y cristianización. No hubo reino que
pudiera vencerlo. Además de derrotar a los anglos y sajones establecidos en
Inglaterra, detuvo el avance musulmán en los Pirineos (cordillera que divide
a Francia de España), quienes para el año 800 eran una nueva amenaza
para los reinos medievales, ya que los árabes ya habían ocupado el sur de
España y cosntantemente intentaron penetrar el territorio francés. Una vez
controlada la frontera en los Pirineos, el reinado de Carlomagno vivió una
época de paz en donde hubo un breve florecimiento cultural conocido como
Renacimiento carolingio. Se construyeron palacios, escuelas y otros centros
de saber, la mayoría de ellos, dedicados a reflexiones teológicas y
religiosas.
Además del rey germanos, a saber, se cristianizaron y con el tiempo, se difuminaron entre el resto de los reinos europeos. La importancia de las invasiones vikingas fue
que al sembrar el terror por todos los feudos, paradójicamente reforzó las
estructuras del feudalismo, pues los siervos buscaron la protección de los
señores feudales ante las oleadas vikingas.
En los siglos posteriores, del XI al XIII se vive un nuevo clímax de la
Edad Media: papado, reinos, servidumbre, feudalismo y torneos. Para aquel
entonces, los reinos más influyentes eran el Sacro Imperio Germánico,
Francia, España, Inglaterra y los principados italianos. Fue una época en la
que los reyes ejercían el poder absoluto sobre sus tierras, pero a sabiendas
de que el Papa tenía la última palabra. Fue también la época en que
surgieron los principales estilos arquitectónicos que caracterizan a la Edad
Media: el estilo románico y gótico. Además, surgieron las primeras
universidades del mundo en prácticamente cada reino medieval. En un
principio, las universidades, patrocinadas primero por la Iglesia y luego por
los reyes, funcionaron como gremios, es decir, grupos de estudiantes y
maestros que aprendían la teología o cualquier campo del conocimiento, de
la misma manera que se aprende un oficio.
En las universidades se practicó y enseñó la escolástica, rama de la
filosofía que buscaba por medio del raciocinio, conciliar el conocimiento de
los clásicos con la Biblia. Su máximo exponente fue Santo Tomás de
Aquino. Por otro lado, destacaron otras figuras intelectuales como Roger
Bacon y Dante Aligheri. El primero, se caracterizó por exigir la
experimentación y la observación para llegar a la verdad, lo cual lo coloca
como un claro antecesor del pensamiento científico moderno. Mientras que
Dante, en la Divina Comedia, logra una síntesis de la cultura medieval, pues
refleja los temores y pasiones del medievo.
Decadencia de la cultura clásica
La decadencia de la cultura clásica comenzó con la popularización del
cristianismo en el imperio romano. Como recordarás, la lectura de los
grandes autores clásicos, en la propia Roma, llegó a ser irrelevante o
desarticulado de la vida cotidiana del ciudadano romano. En contraste, la
religión cristiana ofrecía contenidos de valores que realmente correspondían
con la nueva sociedad romana del siglo IV, como la humildad, la sencillez, el
ideal de la moral frente a los placeres carnales que promovían muchos
poetas clásicos, entre otros.
Después de las invasiones bárbaras o germanas (s. IV-VI), el imperio
romano de Occidente dejó de existir, aunque se conservó en Roma la sede
de la máxima autoridad cristiana: el Papado. En el campo de la instrucción, a
partir del siglo VI se aprecia un proceso gradual y simultáneo de la
decadencia de la educación clásica y la formación de una escuela cristiana.
En un principio, los germanos, quienes ya eran cristianos, intentaron
romanizarsee en el ámbito educativo. Esto lo sabemos por testimonios del
siglo V en el que los germanos se preocupaban porque sus hijos recibieran
una educación romana, como la hija de Amalasunta, que “quería que su hijo
fuera similar en su modo de vivir a los romanos, y lo mandó bien pronto a la
escuela de letras humanas”.36 Por otro lado, existían germanos que evitaban
que sus hijos asistieran a escuelas romanas, porque en éstas no aprendían
las virtudes militares.
La decadencia de la escuela grecolatina se aprecia en todos los
niveles educativos. Entre los propios hombres de Iglesia, quienes eran los
más cercanos al estudio, y por lo tanto, los más cultos, se desconocía buena
parte de los clásicos, algo impensable unos siglos atrás en el que todo
ciudadano romano promedio conocía a Homero, Ovidio o Virgilio. En el año
495, el papa Gelasio I intentó solucionar el problema de los eclesiásticos
analfabetos mediante la siguiente regla: “No se admita al sacerdocio al que
sea ignorante de las letras o tenga algún defecto físico”.37 Por la tanto, si a
finales del siglo V se prohibe el sacerdocio a analfabetos, esto significa que
existían sacerdotes que no sabían ni leer ni escribir, y en consecuencia, les
era imposible conocer los clásicos.
La desatención de la cultura grecolatina fue general, incluso en lo que
quedaba del imperio romano en Oriente, en el Imperio Bizantino (IV – XV)
con sede en Constantinopla, hoy Estambul. Por ejemplo, en el 529, el
emperador Justiniano se vio obligado a cerrar la escuela filosófica de
Atenas, en donde habían estudiado grandes figuras del pensamiento como
Juliano el Apóstata.
Finalmente, la educación y cultura clásica, ya en decadencia desde el
siglo III, era para el siglo VI había llegado a su fin. Sin embargo, la fuerza de
los clásicos se mantuvo en algunos centros insignificantes regados por
Europa y en el prestigio de la lengua romana, por lo que se conservaría el
latín como una lengua culta, aunque con contenidos cristianos, en vez de
grecolatinos.
La escuela cristiana
El objetivo fundamental de la Iglesia cristiana era difundir la palabra de Dios
y los valores cristianos en todos los rincones del mundo y mantener y
fortalecer la fe de sus fieles, concentrados en Europa Occidental y Central.
Dado que la fe cristiana se fundamentaba en la Biblia y el Evangelio, la
lectura era una habilidad fundamental para comprender los textos sagrados,
o en términos medievales, para alcanzar a Dios. En consecuencia, la Iglesia
asumió el control de la educación en todo el periodo de la Edad Media. Para
ello, la Iglesia se dividía en clero secular (obsipados y parroquias) que se
encargaban de los poblados y ciudades, y en clero regular (órdenes
mendicantes) que se encomendaban al ámbito rural.
Dada la importancia de la lectura de los textos sagrados y el bajo nivel
educativo de los medievales (recordemos que incluso existían sacerdotes
analfabetos), la educación se concentró en los primeros siglos de la Alta

Edad Media en la lectura, o como diríamos en la actualidad, en “campañas
de alfabetzación”.
En cuanto a los métodos de enseñanza, resulta interesante la
influencia de constumbres hebreas en estos métodos. En las sinagogas
(templo sagrado de los judíos) los hebreos aprendían la lectura de la
Midrash y otros textos sagrados mediante una rígida memorización y
repetición coral, es decir, en forma de cánticos, como en las iglesias
actuales. Ambos elementos fueron adoptados por la educación impartida de
la Iglesia, por lo que la memorización y el canto se convirtieron en rutinas
características del cristianismo desde la Edad Media. Además, también se
heredó la costumbre de decorar las paredes d elos templos con imágenes
ilustrativas de la vida de los profetas o personajes de la Biblia, como en
muchas iglesias católicas.
No obstante, el cristianismo también logró importantes aportaciones
en el ámbito educativo. La actitud universal de Cristo, quien, de acuerdo con
los textos sagrados, se preocupaba por todos los seres humanos, no sólo de
los judíos, significó la aportación más trascendente de la educación
cristiano-medieval en la historia. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Cristo,
se preocupó por evangelizar, cristianizar y educar a todos los hombres y
mujeres, no sólo a las elites como en Egipto o sólo a los ciudadanos como
en Grecia y Roma, sino también a los extranjeros, mujeres, esclavos, siervos
y todos los grupos marginales.
El espíritu universalista del cristianismo significó una gran
transformación en la historia de la educación universal, pues por vez
primera, se consideraba que las instituciones (en este caso la Iglesia)
estaban obligadas a garantizar la educación de todos los seres humanos, sin
importar su clase social o procedencia.
En el contexto medieval, en el que las invasiones bárbaras y los
asaltos y matanzas eran comunes fuera de los feudos, la vida monástica
resultaba muy atractiva. Por ejemplo, si un herrero tenía cuatro hijos, al
menos uno podría dedicarse a la vida monacal y una vez dejado en el
monasterio, el padre no tendría que preocuparse por la manutención de su
hijo, pues el monasterio mismo se haría cargo de él.
Ahora bien, ¿cómo eran las escuelas medievales? En un principio, el
espacio de la educación en la Alta Edad Media residía en los monasterios.
En éstos, no sólo se recibía una instrucción formal, sino que también se
recibían una serie de preceptos religiosos y se enseñaban valores y
comportamientos morales para llegar a ser un buen cristiano y un auténtico
sacerdote-pastor de los fieles. De hecho, la vida de los monasterios de hoy
en día, no ha cambiado en estos aspectos sustanciales. En primera
instancia, funcionan como internados, es decir, los aprendices de sacerdotes
y los sacerdotes-instructores viven en el monasterio, a diferencia de los
griegos y romanos que sólo asistían una parte del día a la escuela y al
gimnasio. Por otro lado, la educación monacal es parte de una rutina que
regula todos los horarios y actividades del día, las cuales no sólo incluyen la
instrucción, sino actividades comunitarias (labores domésticas del
monasterio por parte de los estudiantes, colectas y ayudas a sectores
pobres de la región, etc.), oración (actividad primordial del monasterio) y
retiros espirituales para fortalecer la reflexión y la comunión religiosa.
La educación de la moral era estricta: “a fin de que el vicio de la
propiedad sea totalmente erradicado, el abad provea todo lo que sea
necesario, o sea, la cogulla, la túnica, las sandalias, los zapatos, el cinturón,
el cuchillo, el estillo, los pañuelos, las tablillas, de modo que no exista ningún
pretexto de necesidad”.
En cuanto a las sanciones y castigos por indisciplina, la violencia
continuó siendo el medio principal, aunque a diferencia de la Antigüedad, en
la Edad Media se aprecia una preocupación por disminuir la brutalidad del
castigo corporal. Prueba de ello, la jerarquía de los castigos, los cuales
tenían cierta gradualidad. Las sanciones iba desde una advertencia o dos de
manera secreta, hasta la reprobación pública, la excomunión (exclusión del
trabajo, mesa y liturgia), la suspensión del convento y la expulsión definitiva.
Además, en el año 540, el Papa dictó una serie de reglas para los
monasterios, en los que se toca el tema del castigo corporal: “toda
intervención o golpe a personas se dé solo con la autorización del abad, y
somete a la disciplina de la regla a quien golpee sin moderación a los
niños”.

 

EDUCACIÓN EN LA EDAD MODERNA

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 La educación en la Reforma y Contrarreforma
Una característica común de los movimientos heréticos, que posteriormente
se integrarían al movimiento reformista encabezado por Lutero, era el
énfasis en la instrucción de la lectura. De hecho, el propio papa Pío II
señalaba, refiriéndose a estos grupos que “aquella progenie humana infiel
tiene por lo menos una buena cualidad: ama la instrucción”.55 El énfasis en
la lectura se debe a que una de las principales demandas de los movimientos heréticos era la interpretación personal de la Biblia, en la que el
sacerdote, o bien, pastor para ellos, sólo tendría la función de guía, en vez
de mediador entre Cristo y el fiel. Por lo tanto, era de suma importancia que
todos supieran leer. Fue así como en Inglaterra, John Wycliffe (1320-1384)
sostenía que cada fiel podía convertirse en teólogo, en Bohemia
(actualmente, la República Checa), Jan Hus (1374-1415) codificó la
ortografía y redactó un silabario para apoyar la instrucción.
Sin embargo, fue Martín Lutero (1483-1546), sacerdote alemán quien
encabezaría la Reforma. En el plano religioso, el papado había cometido
una serie de excesos de corrupción, como las indulgencias. Una indulgencia
es la remisión del castigo por los pecados cometidos. Por ejemplo, en el
cristianismo cuando alguien comete un pecado debe confesarse ante un
sacerdote para que Cristo absuelva estos pecados por medio del sacerdote,
en respuesta, el confesado debe realizar una penitencia para ganarse el
perdón. Sin embargo, la indulgencia permitía eliminar la penitencia o castigo
por la vía económica, incluso para personas fallecidas. Recordemos que en
el siglo XVI las penitencias solían ser físicas, como las flagelaciones con un
látigo de cuero o con clavos. En consecuencia, la indulgencia se convirtió en
una práctica común, promovida por el papa, por lo que hubo muchas giras
de frailes en las que se promovía la indulgencia para recaudar fondos para
la construcción de templos y otras necesidades de la Iglesia. Ante tal
escenario, Lutero, quien era sacerdote, se manifestó en contra de esta
práctica y muchas otras de la Iglesia, quien sostenía que las prácticas del
papa y su séquito sólo confundían a los cristianos.
Lutero publicó 95 tesis en contra de la Iglesia, las cuales clavó en las
puertas de la Iglesia del palacio de Wittenberg. En estas tesis, Lutero plasmó
los principales postulados de la Iglesia protestante, que a pesar de la
resistencia del papado, se difundieron por los países del norte e incluso,
convencieron a reyes y líderes de Estado de estos países, al punto de
convertir al protestantismo a países como Holanda, Dinamarca, Suecia,
Noruega, Alemania, Austria, entre otros.

Muchas de las críticas de Lutero correspondían con una crítica a la
educación cristiana: “¿No es evidente que hoy un muchacho puede ser
instruido durante tres años de manera que a los quince o dieciocho sepa
más que lo que sabía antes con todas las escuelas superiores y los
conventos? ¿Qué se aprendía hasta ahora en las escuelas superiores y en
los conventos, si no a ser asnos, gritones y testarudos?”.56 Además, Lutero
planteaba que todos los hombres debían ser instruidos, no sólo los
sacerdotes:
antiguamente, sobre todo entre los griegos y romanos, sin tan sólo saber si
esto agradara o no a Dios, hacían instruir a los muchachos y muchachas
con tanto compromiso y celo que los hacían verdaderamente hábiles; por
esto debo avergonzarme de nuestros cristianos, y especialmente de
nosotros, alemanes, cuando pienso que somos como pedazos de tronco o
como bestias, y sin embargo nos atrevemos a decir: ‘Bah, ¿para qué sirven
las escuelas si uno no quiere ser sacerdote?’ No obstante, sabemos, o
deberíamos saber, que es necesario o útil o agradable a Dios que un
príncipe, un señor o un consejero sea instruido y capaz de vivir
cristianamente según su condición.

Para el siglo XVIII, el absolutismo y el Estado – nación se habían
consolidado. Como recordarás, después de la caída del imperio romano, se
crearon una serie de feudos que ofrecían protección a los siervos, estos
feudos crecieron y se conjuntaron en reinos medievales. Después de las
cruzadas, el comercio con Oriente aumentó, y con éste surgieron una serie
de poblados que funcionarion como centros comerciales que tras su rápido
crecimiento se convirtieron en ciudades. Finalmente, el rey fortaleció lazos
con las ciudades y los burgueses, al grado que la alianza con el Papa dejó
de ser importante.
De modo que para los siglos XVII y XVIII, el rey se convirtió en el
mandatorio absoluto de su reino. Este poder le permitió construir un Estado
centralizado que en vez de concentrarse en la protección de sus siervos,
como en la Edad Media, ahora se concentraba en facilitar el comercio y las
comunicaciones para crecer económicamente. La nobleza, quienes en el
pasado eran los señores feudales, entraron en decadenciay terminaron
como una clase social decorativa. La fractura con el Vaticano se extendió
incluso en los países católicos, como Francia, en donde el rey Luis XIV
inmortalizó la frase “El Estado soy yo”, reflejando el poder absoluto que
había conseguido el rey en la Edad Moderna.

De modo que la estratificación social del absolutismo quedó de la
siguiente manera: Rey, nobleza y clero, Tercer estado o burguesía y por
último, los siervos. En cada reino, el monarca afianzó el poder absoluto; en
España, los reyes Carlos V y Felipe II afianzaron el pdoer de la Corona; en
Francia Luis XIII y Luis XIV; en Inglaterra, Eduardo VIII; en Alemania,
Federico el Grande; en Rusia, Pedro el Grande y Catalina II, y en Austria, la
casa de los Habsburgo.
Otros rasgo importante del siglo XVIII es la Ilustración. Se trata de una
corriente intelectual e ideológica que permeó todos los campos del saber del
siglo XVIII. Se caracterizó por la secularización o laicización, por su lucha
contra la fe y las supersticiones, y sobre todo, por su racionalismo. Así como
en su momento, el humanismo puso al hombre en el centro del
pensamiento, la Ilustración puso a la razón en el centro. La idea de centrar el
pensamiento en la razón se refería, sobre todo a un rechazo del
pensamiento mágico y religioso medieval. Ahora se daba preferencia a la
observación y la ciencia, en vez de la fe y la Biblia.
En consecuencia, surgieron una serie de asociaciones científicas que
impulsaron la creación de muchos inventos, como el microscopio, el
telescopio, el reloj de precisión, el termómetro, etcétera. Además, surgieron
los enciclopedistas, quienes reunieron el saber de toda la época en un libro.
Grandes pensadores como Locke, Montesquieu, Voltaire y Rousseau
teorizaron sobre la política y la forma ideal de gobierno. Actualmente, las
constituciones que nos rigen se basan en los principios postulados por los
ilustrados.
La ilustración y la educación en el siglo XVIII
La Ilustración fue un movimiento cultural propio del siglo XVIII, en el que
grandes autores como Rousseau, Diderot, Montesquieu, Voltaire, entre
otros, hicieron hincapié en el uso de la razón para llegar al conocimiento
verdadero, en oposición a la fe, la superstición religiosa, la ignorancia y la

tiranía. En la ámbito de la educación, también los ilustrados realizaron
importantes observaciones, sobre todo Rousseau en su obra Emilio.
Sin embargo, antes de la influyente obra pedagógica de Rousseau, ya
se habían llevado a cabo importantes transformaciones educativas. En
primera instancia, las ideas de Comenio se pusieron en práctica en
prácticamente todos los centros educativos europeos, en los cuales además
de imponer reglamentos escolares, también se buscó nuevos métodos
didácticos como el empleo de dramatizaciones o actividades en las que los
niños fueran más activos. Por otro lado, si bien se continuó practicando el
castigo corporal, se aprecia un esfuerzo por limitarlo y reglamentarlo, lo cual
consiste en un gran avance, si se toma en cuenta el sadismo de la
educación grecolatina y medieval, y que el castigo corporal no se eliminó
hasta hace unas décadas. Por ejemplo, en cuanto al castigo corporal, se
reglamentó que las correcciones ordinarias con los azotes se llevarán a cabo en el ángulo
más apartado y oscuro de la clase, donde la desnudez del corregido no
pueda ser vista por los otros; y es necesario poner mucha atención para
inspirar a los alumnos un gran horror a la mínima mirada en aquella
ocasión… Pero las correcciones extraordinarias… se deben hacer
públicamente, o sea, en presencia de los escolares  En compensación
se excluyen, por indignas de un maestro sacerdote, cachetadas, patadas o
golpes con la vara, que es instrumento didáctico para los “signos”, o estirar
la nariz, las orejas o los cabellos, o dar empujones o halar el brazo.64
Antes de la publicación de las obras de los enciclopedistas franceses,
la literatura también aportó una serie de ideas en torno a la educación. Por
un lado, en Robinson Crusoe (1719) del inglés Daniel Defoe la habilidad de
Crusoe para construir una vivienda y los utensilios necesarios en la isla desierta, se debe a que cuando vivía en Inglaterra estudió matemáticas,
geometría y toda una serie de conocimientos que le permitían sobrevivir
incluso sin la tecnología. En contraste, Viernes, quien representaba al
hombre primitivo, no podía llevar a la práctica conocimientos que no tenía,
por su falta de instrucción.
Asimismo, Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift representa
una dura crítica a la erudición y el intelectualismo sin sentido. Esto puede
apreciarse cuando se describe la isla de Laputa, “cuyos sabios están
totalmente absortos en especulaciones, y tienen necesidad de que se rían
de ellos para poder seguir con sus reflexiones”.65
En el Fausto (1772-1776) de Goethe también se aprecia una crítica a
la educación que no guarda relación alguna con la realidad: “He estudiado a
fondo filosofía, jurisprudencia y medicina, y desgraciadamente incluso
teología, con mucho interés. Y heme aquí, pobre loco, que sé lo mismo que
antes”.
Sin embargo, entre 1751 y 1765, fue cuando se redactó la gran
Enciclopedia de las ciencias, de las artes y de los oficios, en la que se
plasma un esfuerzo por clasificar y juntar en una misma obra las áreas del
conocimiento acumulado por la humanidad. Podría decirse, una especie de
Biblia laica de la razón ilustrada.
Recordemos que prácticamente de la Grecia Antigua, se había
conservado una tradición educativa, que comienza con un aprendizaje de la
gramática mediante la lectura de textos importantes (en su momento la Iliada
y la Odisea, después la Biblia), para después aprender disciplinas como las
matemáticas, la geometría, la astronomía y finalmente, la filosofía (en la
Edad Media, la teología, una rama de la filosofía concentrada en el estudio

Otro ejemplo sobre la erudición sin sentido, puede apreciarse en la
caricatura belga de Los Pitufos, en la que el pitufo “Filósofo” siempre es ridiculizado y
caricaturizado (injustamente) como un personaje improductivo, a diferencia de “Genio”,
quien es un ingeniero eficiente que suele encontrar la solución a problemas concretos.
de Dios y lo divino), siempre concebida como la disciplina máxima del saber
humano.
En contraste, la Enciclopedia hizo hincapié en la importancia de la
técnica, que debía ser una parte medular del saber, tan importante como la
filosofía. Diderot, principal promotor y padre de la Enciclopedia, sostenía que
“quien tiene solamente la geometría intelectual, es más bien un hombre
inepto; y un artesano que tiene solamente la geometría experimental, es un
obrero bastante limitado… Sobre ciertos problemas estoy seguro de que es
imposible obtener algo satisfactorio de dos geometrías separadas…
Hagamos pues justicia a los artesanos. Las artes liberales han sido
exaltadas bastante por sí mismas; podríamos ahora alzar la voz para
celebrar las artes mecánicas”.
Por otro lado, Rousseau fue quien revolucionó la pedagogía, incluso
más que Comenio. Su aportación consistió en proponer una aproximación
antropológica a la pedagógica, es decir, tomar como centro de la enseñanza
las características del estudiante, en vez de concentrarse en la transmisión
directa y unívoca del saber. En su obra Emilio (1762), Rousseau propone un
nuevo acercamiento pedagógico para la enseñanza infantil:
No se conoce para nada la infancia; en base a las falsas ideas que se
tienen, cuanto más se va adenlante, más se equivoca. Los más sabios
apelan a lo que los hombres sabios consideran importante, sin tener en
cuenta lo que los niños son capaces de aprender. Buscan siempre al
hombre en el niño, sin pensar en lo que antes de ser hombre. He aquí el
estudio al que sobre todo me he dedicado, a fin de que, aunque todo mi
método resultara quimérico y falso, se pudieran siempre aprovechar mis
observaciones. Puede ser que vislumbre bastante mal lo que se debe hacer;
pero creo haber detectado bien el sujeto sobre el que se debe actuar.
Empezad pues por estudiar mejor a vuestros alumnos; ya que seguramente no los conocéis bien; ahora bien, si leéis este libro en esta perspectiva, creo
que será útil para vosotros.
Rousseau condenó la orientación de los métodos de enseñanza
infantil, pues éstos pretendían enseñar muchos contenidos, cuando en
realidad, sostenía el filósofo francés, se debía enseñar el gusto por cultivar
el saber en vez del saber mismo. Además, demostró los beneficios
educativos del juego, del trabajo manual y del trabajo físico. Por otro lado,
Rousseau demostró la importancia del vínculo entre educación y sociedad,
por lo que toda instrucción debía estar dirigida a una relación con el entorno
inmediato del niño o de cualquier estudiante.
Asimismo, al tomar en cuenta las capacidades y habilidades del
estudiante, Rousseau sistematizó la enseñanza de acuerdo con las
capacidades del estudiante, en vez de hacerlo basado en la complejidad de
los áreas de conocimiento, como acostumbraba ordenar la tradición, desde
la gramática hasta la filosofía. De tal suerte, para Rousseau, entre los 2 y 12
años, la instrucción se debía fundamentar en la educación de los sentidos;
de los 12 a los 15 años, en la educación de la inteligencia; mientras que de
los 15 a los 25, en la educación de la conciencia.
Si bien, actualmente la mayoría de los postulados pedagógicos de
Rousseau han sido superados, el mérito del filósofo francés consistió en
marcar la pauta de la nueva pedagogía moderna, que revolucionaría la
organización de la enseñanza, sus métodos didácticos y un cambio radical
en la percepción de la relación maestro-estudiante.
Por otro lado, los ingleses Andrew Bell (1753-1832) y Joseph
Lancaster (1778-1838), promovieron lo que se conoció como “enseñanza
mutua”. Si bien ambos pedagogos tuvieron sus diferencias en cuanto a este
novedoso método, ambos coincidían en los puntos principales. La esencia
de la enseñanza mutua consistía en que el maestro aprovecharía el talento de los estudiantes más destacados de su clase, quienes le ayudarían a
monitorear el trabajo en equipos de su clase. De acuerdo con este método,
el maestro “está en el extremo de la sala sobre una silla alta. Vigila toda la
escuela, y más especialmente a los monitores. Revisa la instrucción en las
divisiones, examina una o dos veces por semana a cada clase, asiste a las
repeticiones dirigidas por los monitores”.69 En esta enseñanza mutua, se
aprecia un esfuerzo por precisar los métodos de enseñanza y cómo hacerlos
más efectivos. Además, se utiliza el principio de la emulación como la
herramienta principal y se elimina el castigo físico como medio disciplinario.
Sin embargo, la organización es un tanto militarizada y depende mucho de
los monitores, que al ser los propios alumnos, la efectividad del modelo
pedagógico dependerá de la capacidad del alumno-monitor en vez del
maestro.
Otra figura pedagógica del siglo XVIII fue, sin duda, el suizo Johan
Heinrich Pestalozzi (1746-1827). Seguidor del modelo pedagógico de
Rousseau, el pedagogo suizo señalaba que el objetivo de la pedagogía
infantil debía ser el desarrollo del “alma del niño”. Para Pestalozzi, para que
un niño desarrollara al máximo sus capacidades de aprendizaje, era
necesario “domar” esa naturaleza animal que posee todo ser humano, para
que aprendiera a controlar sus institntos y desarrollara más rápido la
conciencia. Para lograr esto, la enseñanza infantil debía fundamentarse en
lo afectivo, por lo que el maestro debía proyectar afecto hacia los infantes
para estimular el desarrollo de la conciencia y la dominación de los instintos
y las pasiones.
De acuerdo con Pestalozzi, la pedagogía infantil debía estar fundada
en un espíritu doble de “benevolencia y firmeza”, en la que la violencia y el
temor originado de la primera debía erradicarse como forma de disciplina.
En contraste, el pedagogo debía aprender a estimular la curiosidad del niño:

El enseñante, o en el caso nuestro la madre, debería procurar en primer
lugar mantener vivo el interés por el aprendizaje. La falta de diligencia en los
niños depende siempre de la falta de interés; y esta última a su vez depende
del método de enseñanza adoptado por el enseñante  El estímulo vivo
de la curiosidad excita conatos que, si tienen éxito o son animados por
otros, llevan al hábito de pensar. Se debe actuar en la mente de los niños
con elementos tomados de la realidad y no con reglas abstractas, y se debe
enseñar más con la ayuda de objetos que de palabras. Sigue leyendo “HISTORIA DE LA EDUCACIÓN”

HOLA…

TODOS ALGUNAS VEZ NOS HEMOS PREGUNTADO POR  QUE LA EDUCACIÓN AHORA ES DIFERENTE…

Este Blog lo he creado para compartir un poco de nuestras ideas que tenemos al respecto.